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A bote pronto, podría pensarse que es un resorte vinculado a la masculinidad frágil, por la cual no quieren sentirse subordinados a la mujer (en el caso de la pudiente). Pero esto ya sería tomar partido y llevar la conclusión implícita en la premisa. Podría leerse simplemente como una manera de demostrar que ellos no están con ella por su poderío económico. Para un análisis más certero, sería relevante saber franja de edad.
¿Te mosquea lo del 50/50? Yo soy un hombre deconstruido, te dejo pagar el 100 % 😘.
(Estás obviando, como es natural, por sesgo de género, que el comportamiento promedio de la mujer, entre otros factores, sí fomenta que sea el hombre quien invierta más económicamente en las relaciones. Un hombre de clase trabajadora mínimamente avispado debe estar prevenido ante ello, así que explicaría en parte esa «tacañería».)
#1 #1 bonibonito dijo: A bote pronto, podría pensarse que es un resorte vinculado a la masculinidad frágil, por la cual no quieren sentirse subordinados a la mujer (en el caso de la pudiente). Pero esto ya sería tomar partido y llevar la conclusión implícita en la premisa. Podría leerse simplemente como una manera de demostrar que ellos no están con ella por su poderío económico. Para un análisis más certero, sería relevante saber franja de edad.
¿Te mosquea lo del 50/50? Yo soy un hombre deconstruido, te dejo pagar el 100 % 😘.
(Estás obviando, como es natural, por sesgo de género, que el comportamiento promedio de la mujer, entre otros factores, sí fomenta que sea el hombre quien invierta más económicamente en las relaciones. Un hombre de clase trabajadora mínimamente avispado debe estar prevenido ante ello, así que explicaría en parte esa «tacañería».)@bonibonito es un claro caso de sesgo de confirmación: está extrapolando la experiencia de su entorno a “los hombres” en general, cuando en realidad no tiene una muestra representativa ni mucho menos.
Más que un sesgo de género, aquí hay un fuerte componente de clase y contexto económico. Para alguien con alto poder adquisitivo, invitar una cena tiene poco impacto y es un gesto asumible; mientras que para alguien con menos recursos el mismo gasto sí es relevante y puede llevar a preferir dividir o ser más prudente.
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